Empiezan a irse los resquicios de ese verano tan largo y a la vez tan corto.
Parece mentira que de alguna manera todo quede inmortalizado en una sola fotografía, que ahora me sonríe desde mi escritorio.
Pero soplan vientos de cambio, son fríos, pero eso me gusta por me puedo poner mi bufanda de rayas y mirar los colores cálidos de las hojas al caer.
Vendrá la lluvia, pero eso me dará un pretexto mas para pedirle que se quede conmigo en casa, dejando que el vendaval y los problemas golpeen las ventanas, pero creo que yo estaré mas atenta de su compañía y de la risa que hace que se me acelere el pulso, y de esa carita que se le queda cuando duerme.
También, cuando camine sola, me acuerde de la gente, para así que con sus recuerdos tenga fuerza para calentar mis manos y mis fríos pies, esos de los que siempre se queja.
Y caerán las hojas, y se desnudaran los árboles... pero se que dentro de ellos hay vida, que resurgirá de nuevo el año que viene, mientras tanto esperan dormidos, como titanes insolventes al tiempo.
Así me quedo yo, desnuda de cuerpo y alma, pero con vida en mis ojos, para ofrecerla a quienes mas quiero, y tal y como es mi cariño, que es incorruptible al mal tiempo.
Siempre, cuando vuelvas a casa escucharas un "Te quiero".